Operar mediante CFDs con apalancamiento

ILas inversiones en el mercado de acciones pueden tomar diferentes formas: operaciones con acciones e índices de mercado o operaciones mediante CFDs sobre acciones o contratos futuros.

Operar mediante CFDs en el mercado e índice de acciones

1. Primero compruebe de qué instrumento subyacente se trata, o a qué instrumento corresponde el precio reflejado en nuestro CFD. Generalmente, en cada mercado de acciones existe una lista de contratos futuros.

2. Cada contrato posee una especificación establecida por el mercado de acciones. Es importante verificar la información clave: ¿Cuál es el significado del precio indicado y cuál es el tamano del contrato?

Por ejemplo, el precio del oro se indica en dólares por onza troy aproximadamente 31 g, pero el tamano del contrato es de 100 onzas troy. El precio del trigo se indica en céntimos por fanega aproximadamente 27 kg, pero el tamano del contrato sobre trigo es de 5.000 fanegas.

3. Un CFD generalmente corresponde al tamano de un contrato futuro sobre el que se basa, pero posibilita cerrar transacciones con un valor nominal del 0,01 del contrato.

4. Toda la información necesaria se encuentra disponible en la especificación del instrumento financiero. Se recomienda utilizar una calculadora de depósito a la hora de seleccionar el tamano de la posición.

5. Las operaciones sobre el mercado de acciones se realizan mediante una plataforma de operaciones. El primer paso es organizar el espacio de trabajo de su plataforma. Debería existir un gráfico del instrumento seleccionado, una ventana de mercado donde podrá ver las cotizaciones de otros instrumentos y una ventana con un listado de todas las órdenes, tanto abiertas como pendientes, junto con sus correspondientes parámetros.

Operar con apalancamiento financiero

El apalancamiento es un concepto importante en las operaciones sobre el mercado de derivados. Permite obtener mayores beneficios a partir de inversiones, aunque también conlleva algunos riesgos que tener en consideración. Veamos un ejemplo para comprender mejor este concepto.

Ejemplo

Si le compramos oro por un valor de 10.000 € a un joyero, tendríamos que pagar al joyero el importe total (10.000 €). Al invertir en un contrato sobre oro con un apalancamiento, por ejemplo, al 3% de margen de depósito, solamente necesitaríamos pagar 300 €. En esta operación no nos convertimos en los duenos del oro, sino en una parte de una transacción CFD. Cuando el valor del oro varíe en un 1%, es decir, en 100 €, nuestro capital variará el mismo importe. Una variación de 100 € en nuestra inversión de 300 € significaría un 33% de pérdidas o ganancias, aunque el precio del oro solamente haya variado un 1%. A esto se le denomina apalancamiento al 33/1 (una variación de un uno por ciento en el precio del instrumento subyacente —oro— provoca una variación en el valor de nuestro depósito de un 33%). No obstante, el apalancamiento debe utilizarse con mucho cuidado,o dejaremos de ser inversores para convertirnos en jugadores.

Depósito de margen vs. apalancamiento y el importe del capital

Formar parte de una transacción en un contrato CFD no implica vender o comprar físicamente. Lo que ocurre es que un depósito de margen se bloquea en nuestra cuenta y podemos controlar la posición abierta. Generalmente a esto se le llama, o bien posición de compra (o también posición larga, o simplemente compra), en caso de que quiera obtener beneficios a partir de un aumento de precio, o bien posición de venta (o también posición corta, o simplemente venta), si lo que quiere es obtener beneficios a partir de una bajada de precio. Si el margen es un porcentaje bastante alto de nuestro capital, puede que no sea recomendable invertir en el mercado de acciones, ya que nuestra posición podría cerrarse automáticamente como resultado de un cambio en los precios desfavorable. Volvamos a nuestro ejemplo para comprender mejor este concepto.

Ejemplo

Retomemos el ejemplo del oro y supongamos que teníamos exactamente 300 € en nuestra cuenta de operaciones. Si el precio del oro inicialmente aumentó un 1%, en nuestra cuenta aparecerían 100 € de beneficios, es decir, el valor de nuestra cuenta sería de 400 € en total. El depósito necesario para nuestra posición abierta permanece invariable, en 300 €. Esto significa que estamos utilizando el 75% de nuestro capital demasiado, para una estrategia de inversión racional. ¿Por qué pasa esto?

Supongamos ahora que el precio del oro cae hasta su precio inicial. Esto significa que el valor de nuestra cuenta también caería hasta los 300 € que habíamos invertido inicialmente. Llegado este punto, estaríamos utilizando el 100% de nuestro capital como depósito de margen, el cual también sería el depósito de garantía necesario. Tras experimentar varias pérdidas, nuestros fondos ya no alcanzarían los requisitos del depósito (3% del valor del oro), y obtendríamos una llamada a reponer la garantía. Esto es, una petición de que aumentásemos nuestra inversión hasta igualar el nivel del margen de mantenimiento, o de que cerrásemos la posición. Si continuamos experimentando pérdidas y el valor de nuestra cuenta es igual o inferior al 50% del depósito necesario, nuestra posición se cerrará automáticamente. En este ejemplo, si el precio del oro cae un 1,5 %, el valor de nuestra cuenta sería de 150 € (la mitad del depósito de garantía necesario de 300 €). En esta situación, nuestra inversión se cerraría con una importante pérdida.


¿Por qué tiene sentido arriesgar solamente un pequeno porcentaje del capital?


Incluso si pudiera predecir correctamente la dirección en la que cambiarán los precios, es imposible predecir con exactitud el momento en el que estos cambios vayan a ocurrir. Esta es una de las reglas fundamentales de las operaciones financieras que tiene que aprender, ya que si la ignora podría dejar la posición en un estado vulnerable a una sacudida shake-out. Nuestra posición debe ser capaz de sobrevivir a pequenas fluctuaciones de precio. Puede que la posición no fuera capaz de resistir si aplicásemos un apalancamiento alto, e incluso podríamos experimentar pérdidas en una variación adversa del precio de mercado a pesar de que, a priori, hubiera sido buena idea y nos podría haber dado el resultado esperado.